viernes, 2 de septiembre de 2016

Idiocracia

Película contada de forma algo ridícula, y con bajo presupuesto, pero con una idea muy fuerte y muy real. Idiocracia es una película que me marcó cuando la vi, no hace muchos años, y que había olvidado hasta hace unos días, cuando ocurrió algo que me la recordó.

Estaba yo viajando en tren, cuando en una de las estaciones subió una señora. Cincuenta y tantos, bien vestida, se veía bien de salud. Comenzó a mirar su billete de tren con cara de desconcierto. Miraba sobre las ventanas, hacia uno y otro lado, mirando de nuevo su billete cada dos por tres, recorriendo el vagón de delante a atrás varias veces.

La numeración de los asientos era bastante sencilla. De delante a atrás, las filas iban del 1 al 9. De izquierda a derecha, este número se completaba con una letra, A para la ventana, B para el pasillo, C para el otro lado del pasillo, y D para la otra ventana.

No presenta ninguna dificultad, de verdad. Pero la señora ponía cara de requerir un importante esfuerzo mental, y al final se rindió y pidió ayuda a un muchacho para localizar su asiento.

Señaló dónde y se sentó rápido. A mi lado. Sacó algo de lectura, y no se puso gafas, con lo que la visión no era un problema para ella. Entonces, ¿qué es lo que pasaba?

Al ver qué tipo de lectura traía, se disiparon todas mis dudas. Supe qué cosas le interesaban. Qué tipo de programas veía en la televisión. Y en qué canal, por supuesto. Cuánta cantidad de basura, y cuánto daño hace.

Puede que localizar un asiento donde hay gente que puede ayudarte hacerlo no sea la gran cosa, pero quién sabe cuando puede encontrarse sola, frente a una situación que no sea tan trivial. ¿De qué le servirán el marujeo y el cotilleo entonces?