martes, 9 de agosto de 2011

Calidad, sí claro

Hola.
Hace ya algún tiempo que quería hablar de esto. Justo cuando vi el anuncio en televisión. Ya fue casualidad que yo estuviera viendo la tele en ese momento. Se encargaron de recordarlo bien, pero por si alguno no lo recuerda, o no lo sabe, McDonald's España tiene la Q de calidad.

¡Viva la información confusa y difusa! Porque ahora al ver eso la gente pensará que su comida es sana y buena. Nada más lejos de la realidad. Para empezar, hay que saber qué es eso de la Q de calidad (sí, clic en el enlace). Esa Q es para la calidad turística. En las pocas veces que he ido a este tipo de establecimiento (sí, a veces voy, la comida está buena) tienes carteles informativos con los precios y las configuraciones de los menús. Hay varias personas para atender a la clientela, y lo hacen de forma rápida y eficaz. Hay personas dentro de la cocina que se encargan de que no llegue comida en mal estado a mi boca, que los empleados tengan las manos limpias, que el aceite para freír no se use más de cierta cantidad de veces, y otras muchas cosas. Es así, y así debería ser en todos sitios. Eso es la calidad turística, y por eso tiene este establecimiento este distintivo. Mi opinión es que no la merecen, por la publicidad engañosa en la que las hamburguesas son más grandes y lustrosas que las que sirven. Pero bueno, eso es algo que no se tiene en cuenta, supongo.

¿Y qué pasa con la comida? Pues como buen establecimiento de calidad turística, te informan del contenido nutricional de sus alimentos. Y solo viéndolo, te asustas de las calorías que tiene cada cosita. Hay un menú que tiene el 90% de la sal diaria recomendada. Sodio para hartar en la hamburguesa más simple. Grasas saturadas para saturarte. Y de cantidad de vitaminas y demás ni siquiera se habla. Y es que esa comida no es saludable, en ese u otro establecimiento. Aunque es preferible hacérselo casero, resulta más nutritivo.


Sabemos que hay que comer variado y hacer un poquito de deporte para mantenernos sanos, ¿por qué nos gusta engañarnos con estas cosas?

domingo, 7 de agosto de 2011

Ecofalacias: coches ecológicos y eléctricos

"Solo hay dos cosas infinitas: la estupidez humana, y el universo. Y no estoy muy seguro de la segunda". Una frasecita que soltó Albert Einstein en su momento. Y qué gran verdad. Somos tan estúpidos, que sabemos que estamos agotando el petróleo, y en vez de aceptar que nuestro consumo desmedido ha de encarecer inevitablemente (e increíblemente) los precios de los carburantes, nos quejamos y exigimos a nuestros gobernantes que inventen fórmulas milagrosas para que no sólo no suban, sino que además bajen un poco y se mantengan ahí de forma indefinida.
Entonces llegan unas compañías fabricantes de automóviles, y nos venden sus coches ecológicos. Parece ser que los señores que nos venden esos coches tienen una curiosa visión de la palabra ecológico: un poquito menos contaminante que antes. Y apelan a que nos ahorraremos un poquito de combustible para así desechar nuestro anterior vehículo como un cacharro inútil y comprar uno nuevo. ¡Ecologismo en estado puro este de generar residuos por objetos usados y por generar un objeto nuevo! Menos mal que los coches no vienen en un embalaje dentro de una caja dentro de una bolsa.

Claro, pues como esos no terminan de colar, vienen otras compañías y sacan unos coches, ¡que no emiten nada de CO2! El funcionamiento es sencillo: motor eléctrico + batería de gran capacidad. Algo bajos en prestaciones, eso así, pero porque cuesta almacenar grandes cantidades de electricidad. Pero eso es tema a parte, ya que se está investigando en cómo mejorar esto. El tema aquí es que, por muy bonitos que los pinten, los coches eléctricos tampoco son ecológicos, o al menos algunas cosas tienen que pasar para que puedan considerarse así. Primero, la obtención de la energía. Los coches se recargan enchufándolos a la red eléctrica, y la energía que por ella circula se obtiene hasta ahora por medios bastante contaminantes (quema de combustibles fósiles y centrales nucleares). Cuando toda la energía eléctrica provenga de medios renovables, podremos hablar de ecología. Segundo, las baterías. Tarde o temprano quedan obsoletas, al fabricarlas se generan muchos residuos contaminantes, y al desecharlas, otros tantos. Hasta que no llegue el concepto de la cuna a la cuna a las baterías eléctricas, esto será un punto no ecológico para los coches eléctricos. Tercero, el hecho de consumir un nuevo producto dejando de lado a otro. Comprar, tirar, comprar, eso es totalmente contrario al ecologismo. Otra cosa sería si pudiéramos adaptar los vehículos que ya poseemos para hacerlos eléctricos. Por supuesto, los fabricantes no quieren saber nada de esto.

Al final, y como pasa con todos los males actuales del mundo, el problema no es ni tecnológico, ni económico, ni ambiental: se trata de una crisis de valores. Porque, ¿para qué tanto coche? Párate un día en una carretera a la hora en la que la gente va a trabajar. Por cada cinco plazas, una sola persona en el interior. Derroche de recursos. Nadie quiere ir en transporte público, prefiere el egoísmo de ir en su propio coche que no es capaz de compartir.

Saludos.