viernes, 11 de febrero de 2011

Humo

Ha surgido mucha polémica con la ley antitacabo. Quizá demasiada. Lo más sonado... bueno, hay mucha verborrea, pero entre lo más sensato, lo más sonado es que todo esto no es más que una cortina de humo para que nos olvidemos de otras cosas. Señoras y señores, a estas alturas todo son cortinas de humo. Los supuestos debates políticos que parecen tertulias del corazón. Las tertulias del corazón. Las ligas importantes de fútbol. El AVE. Todo forma parte del circo.

Sin embargo, no todas las cortinas de humo son sólo eso. Y el tabaquismo es un problema real. Así que me gustaría hablar un poco de ello.

Originalmente, el tabaco
Creo que todo el mundo sabe que el tabaco es una planta, aunque cada vez me sorprendo más de ver personas con estudios que no tienen ni idea del origen de lo que consumen. Antiguamente se consumía de muchas maneras: se inhalaba su humo, se hacían infusiones, se comía, se untaba en la piel... llegó a tener importancia en ritos religiosos y en las costumbres de muchos pueblos. El hecho de contener una sustancia adictiva, la nicotina, ayudaba mucho a repetir la experiencia. No era nada a lo que mirar mal.

Actualmente
Como pasa con todo en este mundo consumista, acelerado, desbocado y sin control, el tabaco pasó a ser un producto cuyo proceso de producción se optimizó con un objetivo: obtener el máximo de ganancias. Eso se conseguía, a parte de con los métodos generales (maquinaria, organización de la producción, reducción de costes, publicidad, etc.), generando una fuerte adicción en las personas que lo probaran.
Meterse humo en el cuerpo (sea cual sea su origen) es malo, sí. La nicotina es adictiva, sí. Pero es que se ha llegado al extremo de añadir nicotina de forma artificial, y de añadir otros muchos aditivos adictivos que son mucho más perjudiciales que el humo del vegetal y la nicotina.

Hay cosas peores
Es una de las muletillas de los "defensores" del tabaco (no sé por qué se les llama así, no defienden el tabaco, sino más bien la situación de que existan fumadores). El hambre en el mundo, las guerras, la caza furtiva, el calentamiento global. Sí, el mundo está hecho un asco, y si hacemos una lista desde el principal problema hasta el más leve, el tabaco no está entre los primeros.
¿Y QUÉ? Es una falacia muy fácil para huir de la conversación, pero ahora estamos hablando del tabaco. El que haya cosas peores no implica que esto no sea malo y que no se tenga que hablar de ello. Es como si tras atropellar intencionadamente a la mascota de mi vecino, y mantener una discusión con él, le suelto "ey, que los atentados del once de marzo fueron peores". Lo demás, aunque sea peor, no viene al caso.

De algo hay que morir
Es la otra gran muletilla. Y no se puede estar más de acuerdo con algo. No somos inmortales, la muerte es parte de la vida, necesaria, justa a veces, y si se toma bien, hasta alegre.
Que de algo hay que morir estoy de acuerdo; y no sé los demás, pero yo prefiero morir de viejo, sin sufrimiento, dormirme un día y no volver a despertar, marchando en paz sintiendo que lo he hecho lo mejor que he podido; en vez de pasar meses o años sufriendo yo, y haciendo sufrir a la gente que me rodea, que ve como me autodestruyo de una forma lenta y fatídica.
"¿Y si mañana me atropella un coche?" dicen algunos. Bueno, ¿y si no lo hace?

Libertades
Por supuesto, cada uno es libre de elegir. Que no se ofenda alguien si le digo que deje de fumar. No es una orden, no le digo lo que tiene que hacer. Es un consejo. ¿Y quién soy yo para aconsejar a nadie? Bueno, si vas paseando por un puente, y ves que alguien va a saltar para quitarse la vida, ¿se lo permitirías? ¿No intentarías al menos invitarle a no hacerlo? ¿Cómo te sentirías si muriera sin que hubieses hecho nada? Y por favor, que no suene el "no compares". La diferencia entre saltar del puente y fumar, es el tiempo que pasa desde el inicio al final, y la posibilidad de volver atrás, o al menos quedarse a medio camino.
"No me digas que no fume, que tú no fumas, pero haces esto, y esto, y esto otro." Sí, está claro, nadie es perfecto. Pero los errores de los demás JAMÁS deberían servir para justificar los nuestros. El médico fumador que pide a su paciente que no fume es un hipócrita, pero su consejo sigue siendo válido, verdadero y bueno.

Lecciones de dinámica de fluidos
Pasa con dicho médico lo que pasa con muchos otros: no importa cuán experta sea una persona en un cierto tema, si a alguien le molesta su opinión surgirá un "¿y tú qué sabes?". Generalmente el que dice esa frase es quien en verdad no tiene ni idea. La dinámica de fluidos es la rama de la Física que estudia el comportamiento de líquidos y gases. Un fumador se cree experto en esta materia, decidiendo dónde molesta y dónde no molesta el humo que esparce. Pero no tiene ni idea de dinámica de fluidos. Un gas siempre, SIEMPRE, tiende a ocupar todo el espacio disponible. No va en una dirección mágica hacia donde no molesta esquivando a toda persona susceptible de irritarse. Pero es más, el humo del tabaco es más denso que el aire, lo que implica que no asciende, sino todo lo contrario. Esto es en verdad cierto sólo para la misma temperatura. Como el humo recién salido del cigarro está muy caliente, en ese instante el gas es más ligero y tiende a subir ligeramente, pero a escasos centímetros del stick su ínfima masa térmica hace que se enfríe rápidamente, igualando su temperatura a la del aire que lo rodea y en el que se está mezclando.
Hay otros temas a tratar, como las corrientes de aire, que ni por asomo hacen que el humo salga mágicamente por una ventana (sino abrirla en verano para que entre el fresco o para ventilar sería una estupidez), pero la verdad es que esta materia es bastante complicada.

Respeto
A fin de cuentas, tanta cortina de humo lo único que tiene como objetivo es eliminar el respeto entre nosotros, para olvidarnos de la falta de respeto hacia los que de verdad se lo merecen.
Así que todos deberíamos ser respetuosos para eliminar estas cortinas. Respetar que una persona quiera fumar. Respetar que seres queridos y personas altruistas se preocupen por nosotros y nuestra salud. Respetar la salud de los demás, independientemente de lo que hagamos con la propia. Respetar el entorno en el que nos encontramos. Comprender que no todo es blanco o negro. Decir las cosas con amabilidad. Diferenciar entre lo que es de uno, y lo que es de varios.



¿Quizá si nos calmamos, el humo se posará en el suelo, y podremos ver con mayor claridad?