miércoles, 13 de agosto de 2008

El jumillano viejo

Y para empezar con algo, pondré un texto del anterior blog, que fue publicado en el periódico local Jumilla Siete Días, en la página quincenal de I.E.S. Arzobispo Lozano, centro donde cursé E.S.O. y Bachillerato. Escribí tal que esto:
Hola a todos.

Hoy quería hablaros de un personaje singular: el jumillano viejo. No sé si conoceréis la obra de Larra, sus Artículos, más concretamente El castellano viejo. Pues el castellano viejo es un típico señor, viejo español de España, que por su necedad y sus malas costumbres acaba sacando de sus casillas al pobre Fígaro (que en realidad es el mismo Larra).

Resulta que, un siglo después, el castellano viejo evolucionó, al igual que lo hicieron los primeros homínidos: unos se extinguieron, otros se volvieron personas, otros quedaron en un estado intermedio... Y os puedo decir, con certeza, que soy el descubridor de un gran hallazgo, el descubridor de una de las ramas perdidas del castellano viejo: el jumillano viejo.

¿Cómo es el jumillano viejo? Descendiente del castellano viejo, guarda ciertos rasgos brutos y machistas de su ancestro. Es un señor que lleva toda su vidad viviendo en Jumilla. Tiene cincuenta años o más, y es campechano como él solo (ni si quiera S.M. el Rey lo iguala). Ama a su patria, España, pero también a su matria, Jumilla. Tiene el orgullo vano de decir que es jumillano, y busca defectos irrelevantes en todo aquello que intenta ser mejor que o que es distinto de Jumilla. Dirá que los yeclanos son gentuza, porque tienen más industria, más trabajo. Dirá que interné, los ordenadores y los móviles son el problema de la sociedad, que este modernismo no es bueno. Dirá muchas más cosas, todas malas de los demás, pero después irá a trabajar a Yecla, comprará a su sobrino/nieto el último ordenador, el móvil de última generación...

Sí, lo hará todo. Lo hará porque es un jumillano viejo. También dirá otras cosas, sobre todo palabras malsonantes y verdaderas expresiones que ofenden al oído. Pero lo importante es que dirá una cosa, y después hará la contraria, por que es jumillano viejo, es un hipócrita.

Alguno se preguntará que porqué utilizo sólo el masculino. «¿Acaso no habrá jumillanas viejas?» ¡Oh, desde luego que las hay! Y aunque similares a los machos de su especie, guardan ciertas diferencias que son dignas de mención. La primera es que, mientras ellos sueltan grandes barbaridades por sus bocazas, ellas suelen ser más discretas. Son las que dicen «esposo mío, no digas esas cosas», para después, en sus refugios, decirlas más y peor. Debido a su discreción, no se las suele ver mucho por la calle, aunque si fijas la vista, las podrás ver en el límite entre las calles y sus casas (esto es, ojo avizor tras sus persianas). Son adictas al saber popular de las calles. ¿O es que no sabes que la hija de fulanica, la que estaba con el yerno de menganica, que vive dos calles más abajo, que su padre trabajaba de esto, y que a su tío "el Menganico" le hicieron...?

Podría decir alguna cosa más sobre los jumillanos viejos, pero quiero dedicar estas últimas palabras a aquellos pocos y pocas jumillanos y jumillanas que desde hace décadas (y muchas) han sabido resistir en influjo de convertirse en un jumillano o jumillana viejo o vieja. Son mujeres que barren su acera sólo lo necesario, que no hablan de nadie a sus espaldas, hombres que no van haciéndose los machos delante de los otros, gente que le dice a los bocazas criticones e hipócritas que cierren el pico. Son... cómo decirlo... ¡ah, sí!, son aquellos a los que los jumillanos viejos envidian (aunque no lo muestren), detestan y critican.

Y para quien piense que no sólo está esa generación en mal lugar, que no se preocupe, que mi cabecita tiene preparadas otras tesis.


Saludos a tod@s.

De abertura...

Hola, bienvenid@s tod@s a mi blog.

Me presento: mi nombre es... en verdad no quiero decirlo, quienes me conocen ya saben quien soy y creo que con eso es suficiente. Soy un chico jóven, vecino de la localidad de Jumilla, aunque por motivos de estudio resido a veces allí y otras fuera. Soy de familia humilde y de convicciones fuertes pero de mente abierta, y me gusta hablar de las cosas con justicia aunque no me gusten mis palabras, siempre diciendo las cosas más suaves de lo que son. Mi experiencia como alguien que publica es más bien escasa, y apenas tengo pruebas de mi calidad como escritor, pero esto es lo que me gusta —entre tantas otras cosas— y voy a esforzarme en hacerlo lo mejor posible.

Realmente este blog no es nuevo; ya lo tenía ubicado en otra dirección, pero todo se va renovando, yo mismo me estoy renovando, necesitaba un cambio... el caso es que lo he creado con el siguiente objetivo: hacer saber a mis paisanos, y a España, y al mundo entero, lo que a veces pienso y siento que está mal o que molesta, o que simplemente podría ser mejor. Opinión, crítica, burla, información... llámalo como quieras, para eso tienes libertad; recuérdese que cada uno tiene su perspectiva, que rara vez suele coincidir con la de los demás, ¡y es que el mundo tiene tanto desde dónde mirar!

Ya por último sólo decir (que para ser una presentación esto se me está quedando largo) que las primeras publicaciones serán textos rescatados de la anterior ubicación del blog, que no tuvo mucho éxito; otras serán viejas ideas que tenía guardadas o todavía por escribir; y todas las demás, pues lo que surja de las anécdotas diarias, que al fin y al cabo hay que vivir la vida de la que se quiere hablar.

Saludos a tod@s,

M.C.L.